OJALA NOS LO HUBIERAN DADO ANTES

Un grupo de mayores del municipio de Las Rozas en Madrid controla sus medicamentos desde hace meses con un pastillero/dosificador semanal en su domicilio
El estudio pretende conocer el grado de satisfacción de los mayores si se les facilita la posibilidad de preparar una vez a la semana sus medicinas en un pastillero semanal para ayudarles a un mejor control de las tomas.
La experiencia forma parte de la investigación desarrollada por la Universidad de Granada que busca conocer la viabilidad de cambiar los usos en la toma de medicamentos y la capacidad de las personas mayores para adaptarse a la dosificación previa.
Más del 95 % de los consultados valoran como muy positiva la experiencia y califican la preparación de las dosis en el “pastillero semanal” como una buena forma de garantizar la toma correcta de medicamentos.
“ Los resultados son espectaculares -nos dice la farmacéutica Teresa Bueno que realiza la investigación- nos hemos encontrado que las personas mayores son capaces de modificar sus hábitos de consumo de medicinas y se adaptan con rapidez a dosificar una vez a la semana las tomas” “Antes siempre estaba pendiente del color de las cajas”, “Así ya lo tengo preparado, es más fácil”,”Ya no tengo que pensar varias veces cada día” “De maravilla, es más cómodo” “si a mí me dan las jeringuillas para la diabetes, porqué no me dan ésto para mi marido y mi madre que toman tantas medicinas?”.. son algunos de los comentarios de los mayores que la pasada semana acudieron a realizar la encuesta después de usar tres meses en sus domicilio los organizadores.
El pasado mes de junio se les había entregado un organizador/dosificador semanal a un grupo de personas mayores de 65 años. Un 80 % ha preparado en este tiempo personalmente sus medicinas una vez a la semana mientras que el resto ha pedido ayuda a sus familiares. Los componentes del grupo de estudio afirman de forma abrumadoramente mayoritaria haber controlado mejor sus tratamientos y sentirse más seguros con las medicinas.
La investigación está siendo realizada por Teresa Bueno y dirigida por Isabel Baena desde la Universidad de Granada con la colaboración de la Concejalía de Sanidad del municipio de Las Rozas en Madrid y la empresa Lapastilla que suministró los organizadores semanales. Se pretendía conocer la capacidad de los mayores para adaptarse a un modo diferente en el consumo de las medicinas en el domicilio y comprobar si valoraban positivamente la posibilidad de dosificar previamente sus medicinas y su grado de satisfacción.
Diez sobre diez ha sido la puntuación mayoritaria. Y un entusiasmo generalizado. “Mi problema es que mi mujer no lo tiene... “ decía uno de los encuestados.
Hay que tener en cuenta que el mayor consumo de medicinas se produce en la población mayor de sesenta años y que la dosificación previa ya había sido probada por varios estudios como una buena forma de bajar los niveles de errores que hoy se producen en el consumo de medicamentos.
Los resultados de este estudio abren un nuevo y muy interesante camino al demostrar que los pacientes –sobre todo los mayores- se adaptan con facilidad a nuevos métodos para tomar las medicinas en el domicilio. La generalización de estos sistemas podrían significar una disminución significativa de algunos de los errores más comunes (olvidos, repetición de las tomas, confusión entre medicamentos)
El dosificador semanal entregado en el estudio consiste en una bandeja plana con siete cajitas diarias de plástico blanco transparente. Caja unidad diaria tiene tres compartimentos que se abren por separado señalados con DESAYUNO, COMIDA Y CENA.
Los dosificadores semanales se consolidan como una “herramienta” cómoda, económica y duradera para facilitar el cumplimiento terapéutico en los hogares.
Alarma en la Sanidad Pública por las consecuencias de los errores con la medicación

UNA DE CADA TRES PERSONAS QUE ACUDEN AL SERVICIO DE URGENCIAS DE LOS HOSPITALES LO HACEN POR PROBLEMAS RELACIONADOS CON LA MEDICACIÓN
Las últimas investigaciones demuestran que con la dosificación previa personalizada se consiguen cumplimientos terapéuticos del 99 %.
Durante un periodo de un año (2001), 58.260 personas fueron atendidas en el Servicio de Urgencias del hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada por problemas relacionados con la medicación. 42.430 de esas consultas de urgencias no debieron haberse producido, eran evitables . 150 de estos pacientes fallecieron, 4.080 quedaron ingresados en estado grave. Según esta investigación dirigida por Mª Isabel Baena Parejo una de cada tres personas que acuden al servicio de urgencias lo hace por un problema relacionado con la medicación (33,2 %) Diversos estudios de la década de los 90 ponen sobre la mesa la evidencia de que “la magnitud de los ingresos hospitalarios motivados por incidentes por medicamentos es muy elevada, y aproximadamente la mitad son evitables”. La estadística concluye que ésta es una patología emergente en los países desarrollados, con una gran repercusión asistencial y económica.
Además de las graves consecuencias clínicas para el paciente, cada uno de los ingresos hospitalarios originados por los medicamentos le cuesta al sistema sanitario español una media de 624.000 pesetas (3.750 euros) , según cifra actualizada al año 2000. La estimación realizada por el Hospital de Granada sitúa el gasto de la Sanidad Pública española por problemas relacionados con los medicamentos en 1.600 millones de euros anuales. Para neutralizar esta patología derivada de errores en la medicación, la comunidad médica, ayudantes técnicos sanitarios, farmacéuticos y otros colectivos profesionales vienen multiplicando diversas iniciativas en busca de fórmulas y de herramientas que faciliten una correcta administración de los medicamentos. Los errores pueden originarse cuando la medicación está bajo control del personal sanitario – errores de prescripción o de seguimiento médico-, pero un buen porcentaje de ellos se producen cuando las medicinas están bajo control del propio paciente , esto es, cuando él mismo tiene que enfrentarse, en el domicilio, a la tarea de administrarse la medicación prescrita por su médico. La mayor parte de los errores ocasionados por el paciente se producen por “el incumplimiento, es decir, no tomar las medicinas y por los errores o confusiones en la administración del medicamento” . La correcta ingestión de las medicinas se hace más dificultosa para las personas mayores, para los polimedicados, pero también presenta cierta dificultad para cualquiera que deba recordar que debe tomar un medicamento a determinada hora del día. “ ¿ Me habré tomado ya la pastilla?”.
Esta es una reflexión común para muchas de las personas obligadas a ingerir determinada píldora a determinada hora del día. Lógicamente, la dificultad se hace mayor para las personas que tienen que medicarse con cinco o seis fármacos diferentes, esto es diez o quince pastillas diarias. La tarea se complica también para los pacientes tratados con dosis diarias variables de determinado medicamento. Entre octubre del 2001 y octubre del 2002, se emitieron en España 651 millones de recetas . La cifra (que se ha incrementado de forma notable) refleja el amplio consumo de medicamentos en nuestro país y la importancia de que la administración de los mismos se cumpla correctamente. El cien por cien de los profesionales consultados -sanitarios, farmacéuticos, y trabajadores sociales- ha considerado que la organización previa y la dosificación personalizada de las medicinas que debe tomar el paciente es un buen sistema para combatir los errores en la medicación. Estos colectivos han valorado el organizador semanal de medicación como un buen utensilio para ayudar al paciente a afrontar, en su domicilio, el cumplimiento de la prescripción médica.
El organizador/dosificador es una bandeja de plástico con siete cajitas individuales, una por cada día de la semana. Cada una de ellas presenta tres/cuatro compartimentos independientes en los que guardar las dosis correspondientes a las tomas de desayuno, comida, (merienda) y cena. El propio paciente, o alguien que lo haga por él, se encarga -una vez por semana- de depositar en cada uno de los compartimentos la medicación y la dosis prescrita. El organizador se convierte en un instrumento eficaz -de uso diario- para evitar los errores en la administración de las medicinas, pero además es un aliado imprescindible para neutralizar “los olvidos”, y por lo tanto el incumplimiento , a un paciente abrumado por los tipos de píldoras y de dosis incluidas en su tratamiento médico.